Principios de la naturaleza: introducción

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1ª Publicación:

Pedro Gonzalez Enseñat
on October 18, 2008 6:54 PM

 


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Vida en la vida



 

1. Principios de la naturaleza



Introducción

Ver, conocer, comprender,... el origen y funcionamiento de la existencia, ha sido, desde siempre, uno de los objetivos o intereses de la ciencia, la humanidad y también el mío.

Compartir mis pensamientos, ideas u opiniones sobre este tema, así como las experiencias, ejemplos, observaciones y resultados, que me guiaron y llevaron hasta ello, son el motivo de esta publicación. 

Que sirva para alguien o algo es su finalidad, y también mi deseo.

Estar equivocado, es mi preocupación.


Antecedentes/Historia

No se identificar el origen en el tiempo, y tampoco el motivo de dicho interés o inquietud,...

¿Quizás de la mejor y mayor apreciación o visión de la propia ignorancia, que cada nuevo conocimiento aporta o muestra? ¿De la necesidad constante y cansada de responder o evolucionar en un mundo lleno de preguntas, posibilidades y competición? ¿Por un afán de mejora o superación en un entorno de insatisfacción y poca autoestima? ¿Quizás sea un instinto o curiosidad natural? ¿Una enfermedad? ¿Es ésta la búsqueda "per se", el destino del hombre?

Ahora, desde la distancia, creo que todo empezó sin saberlo. Sin saber lo que era, ni lo que quería.

¿Creer o no creer...?  En teoría, yo no creía... pero, no creer también es creer, y ello no me convencía. Buscaba algo creíble, convincente para mí,... mi propia explicación de la existencia. Básicamente quería poder creer en mí y en la vida así como entenderla.

Principalmente recuerdo la búsqueda, una gran curiosidad e inquietud que eran fuente de energía e inspiración, así como una gran inercia, al principio, sin freno ni dirección.

Lleno de contradicciones, más preguntas que respuestas saturaban mi mente que no paraba de pensar, de intentar orientarse, de centrarse, de buscar un sentido a la vida, a la existencia.

Éstas, como verdadero motor del intelecto, generan el desequilibrio que impulsa y nutre la búsqueda de la respuesta, que una vez encontrada, con frecuencia, generará, a su vez, un nuevo desequilibrio, con nuevas preguntas y nuevas respuestas, y así sucesivamente en busca de, o, hasta llegar a ese conocimiento que permite el llamado "equilibrio personal", la sabiduría, y, que significa la comprensión, la libertad y la paz para toda mente, aunque esté en plena guerra, en desequilibrio, en un desequilibrio conocido, controlado y compensado.

La ley general que yo quería encontrar y conocer, es aquella que posibilita, genera y gestiona toda la existencia, tanto la parte o aspectos científicos, técnicos o mecánicos de la misma, como los aspectos propios de su expresión en el plano personal, emocional y social, en toda su amplitud, a todos los niveles, y desde todos los puntos de vista, a los que también debería soportar, regir y ser aplicable de ser ésta verdadera.

Sentía una gran curiosidad o interés por conocer, aprender y comprender el universo, la naturaleza, pero también a la sociedad y a las personas, la parte que me pareció siempre más complicada y conflictiva de la existencia, para entender y conocer como funcionan, o, el porqué de todas las cosas,... incluso de aquellos hechos o sucesos donde se implican los valores, las emociones, los sentimientos,... el alma.

Tenía la necesidad de encontrar la clave que permite comunicar o conectar el pensamiento material con el espiritual, lo real con lo imaginario, para poder pasar del mundo científico/técnico al cotidiano o al espiritual con continuidad, sin abismos, ni separaciones, sin cambiar el método, ni la lógica, sin dogmas, ni actos de fe.

Quería poder gestionar y disfrutar la parte material de la vida sin perder, corromper o desacoplar la parte inmaterial o espiritual de la misma.

Ya en los comienzos de mi aventura entendí que, para encontrar la respuesta, debería ir hasta el límite, hasta el principio de todo, hasta la creación, hasta la posibilidad de la existencia, llegar hasta antes de las matemáticas y la física, hasta Dios, aun sabiendo el riesgo, el esfuerzo que ello implicaría, pero sin saber lo que exactamente significaría, pues no sabía lo que ahora sé, ni sabía lo que no sabía.   

Desconocía la forma o manera de presentación y la condición que tendría una cuestión, una solución, una ley de este tipo.

Quizás, el objeto de mi búsqueda, no era una ley o fórmula en el sentido clásico, éste podía ser una verbo, un hecho, una clave, una entidad,...

Cualquiera que fuese su aspecto o condición, todas las disciplinas del conocimiento deberían verse implicadas y afectadas, determinadas y condicionadas, por el objeto de mi búsqueda, que nos mostraría o enseñaría la relación, correspondencia y acoplamiento de su causa, origen, existencia y evoluciones.

Esta ley, fórmula o entidad sería, la misma que desencadenaría y conformaría la existencia, permitiéndonos a su vez su conocimiento y comprensión.

Además, esta explicación, ley o entidad no podría tener demostración, ni expresión matemática o física, no puede ser el producto de una idea pues, en teoría, su origen, el origen de mi búsqueda, es la causa de todo y está antes que éstas, en el principio de todo, en la singularidad.

Al contrario, todas las disciplinas del conocimiento, las matemáticas, la física,... las ideas, todo, sería fruto de esta explicación, ley, estructura o fenómeno. Sería su esencia y condición, su existencia o aplicación, la que daría lugar al orden y a sus distintas expresiones, a las distintas disciplinas del conocimiento, igual que lo haría de todo y con todo.

Por ello, la confirmación de su verdad sería la demostración de que una entidad determinada por su propia condición y circusntancia pueda ser causa y origen, y, dar lugar a todas las posibilidades de la existencia, a todas las leyes de la naturaleza, a la vida y la ciencia.

El objetivo final de mi búsqueda no era saber todas las cosas, acumular todos los conocimientos, yo buscaba una regla general, una ley, una explicación para poder entenderlas. Quería encontrar la característica o condición común que es o actua como causa, llave o clave, como pauta o estrategia, para la comprensión o el entendimiento de todas ellas, una conexión o guía común entre o a las mismas.

Y, así como hay respuestas, soluciones, verdades o convicciones que suponen un freno o el final de una historia, la respuesta que yo buscaba, por contra, sería un salto hacia la libertad, una solución generadora o creadora de posibilidades de la existencia, de posibilidades de conocimiento y creación, de vida, de ganas de vivir,... de vivir la libertad.

Encontrarla significaría dar con la entidad creadora, con la llave de la creatividad, con el significado y sentido de la creación.  

La intuición, experiencia y conocimientos me sugerían que la función o explicación buscada no iba a ser la propia de un universo en equilibrio. Al contrario, ésta debería estar integrada o acoplarse a un universo o existencia en constante movimiento o evolución fruto de un desequilibrio original y creador necesario que aun se mantiene o expresa y gracias al cual existimos. Un desequilibrio total, una asimetría o "dissimetría" que afecta a toda la existencia, al universo y también a las personas, que genera y produce el flujo que mantiene la cohesión e integridad, y, actua como motor de la existencia, de la evolución, de la conciencia, del pensamiento,...y de todo.

Por ello, esta ley o función incorporaría el desequilibrio, su origen y causa, su motivo, su esencia y condición, en el punto de partida o como factor desencadenante y determinante para entender la existencia, su origen y funcionamiento, así como para aprender a vivir o convivir en y con ella.

Éste es el mismo desequilibrio que luego encontraría en la termodinámica, en la metaestabilidad que nos acompaña, condiciona y caracteriza, en la matemática fractal, en sus infinitos desequilibrantes, en su dimensión a medio camino entre las dimensiones, en los números primos, en el número pi, en la proporción aurea,... así como en la vida en general, en la naturaleza, especialmente en el ámbito económico social, y en el amor.

Si bien soy médico de formación, mi afición y curiosidad científica general y por la vida..., no muy profunda, pero si interdisciplinaria, acoplada al conocimiento más profundo de la esencia y condición biológica y médica, me ayudó de manera importante a clarificar y complementar mis ideas o pensamientos, así como a orientarme en el desarrollo y evolución, tanto de las preguntas que me debía plantear, como de las respuestas que debía buscar o podía esperar. 

Mis pensamientos e ideas fueron evolucionando, el camino se hizo largo, y una vez comenzó a endurecerse y entristecerse mucho mi existencia, solo la confianza, la esperanza, a medio camino entre los sueños y deseos, acabó aportándome la energía necesaria para continuar pensando, soñando, para seguir buscando, para seguir aquí y explicarlo.

Paralelamente a la profundidad de mi pensamiento, la soledad se fue, poco a poco, haciendo mi más fiel compañera, una soledad que entendía y con la que me conformaba, pero que también me preocupaba, pues tantas veces desembocaba en tristeza... Además, esto me podía hacer perder las referencias, me atemorizaba caer en la necedad, estár o vivir en o cerca de la irrealidad. Sabía lo fácil que es equivocarse o estar equivocado en la vida, errar los pensamientos, en el comportamiento, perder el criterio y la corrección en la elección o toma de decisiones y, sobre todo, no ser consciente de ello, sabía y sé que éste era uno de los riesgos y ello siempre me ha preocupado.

Hemos vivido y vivimos creyéndonos tantas verdades que luego han sido, son o serán falsas, que uno no sabe realmente donde apoyarse, en qué o quien confiar, tanto en la ciencia como con las personas...

Otro factor de preocupación personal respecto a mi búsqueda era estar buscando algo que "realmente" no puede existir, ni ha existido nunca. Esta posibilidad podía ser verdad y también debía entrar dentro de mis previsiones o posibilidades,...pero, si ésta fuera la solución, ya sería mucho e igualmente útil.

Un indeterminismo total apoyaba, de alguna manera, esta posibilidad, pero era un indeterminismo "sin más ni más", algo intenso y sentido pero poco solido, lleno de indisciplina hacia cualquier autoridad, contestatario, incapaz de soportar el universo, sin una verdad donde apoyarse, sin un valor por el que luchar, sin una verdad hacia donde dirigirse. 

Fueron años en los que parecía que no había verdad absoluta, incluso que no podía haberla sin ser un fanático o sin ofender a nadie,... esto, sin hablar de religiones, de la sociedad, de política... imaginaros de amor y sentimientos. La única verdad parecía ser que no había verdad, que no podía haber una única verdad.

Quizás no había entendido bien el significado de la palabra determinismo, de la palabra verdad.
Pero; ¿Existe un camino, así como una dirección única y correcta en la naturaleza? ¿Existe una verdad absoluta, una ley general que siempre y en todo se cumple como la que yo buscaba? ¿Existe una explicación del verdadero origen de la existencia y la evolución?  
¿Hubo un Big Bang? ¿Qué o quién lo provocó y como se produjo? (Ver: Determinismo, paradoja,...).


Los primeros resultados, la primera luz

En una secuencia inesperada, prematura, y sin lógica, un día, en las primeras etapas de mi aventura consciente surgió una palabra, un concepto, una idea, que, respondiendo a una de mis preguntas,... por extensión, extrapolación y evolución, acabó dándome la clave que respondería a todas ellas.

Fué en mi época de residente en el servicio de radiología en el hospital de la SS de Palma de Mallorca, a finales de los años setenta, principios de los ochenta, cuando básicamente o simbolicamente me pregunté:

¿Como podían los rayos X atravesar los tejidos y mostrar aquello que con nuestros ojos no podemos ver? ¿Como se puede ver el mismo fenómeno o entidad de formas tan distintas siendo todas realidad o verdad?

Para ver una entidad, es necesario que la imagen viaje a través de un medio o espacio por el que pueda fluir, desplazarse entre la entidad y nuestros ojos o el receptor, y, para que ésto pueda suceder y la imagen pueda llegar, debe existir un camino, una comunicación o conexión entre ellos que lo posibilite, permita o facilite.

¿Existen en el cuerpo humano agujeros pequeñisimos por donde pasa la imagen, la radiación, la luz, que transporta dicha imagen del interior al exterior y que impresiona o "ilumina" las placas radiológicas que nosotros luego podemos revelar y ver? ¿Como son estos espacios o agujeros? ¿Es la potencia de la luz, el tipo de luz o radiación, la que permite que la imagen pueda atravesar los distintos tejidos? ¿Es la luz la que hace los agujeros?

Si existe un espacio para pasar entre las partes densas del cuerpo humano ¿Hay un espacio igual, vacio o transparente, en todas las partes densas de todas las entidades y lo único necesario para ver su interior, o a través de ellas, es simplemente aumentar la potencia de la luz, cambiar su tipo, o encontrar el agujero?

¿Es todo transparente o transparentable?

Por otro lado, además de la visión humana convencional y la radiológica, había muchos otros tipos y formas de visión, y todas encontraban su forma o camino para mostrar una determinada imagen de cada entidad o fenómeno.

Esta característica, de obtener imagenes distintas de un mismo ente según la forma de ver o mirar, se mostraba o expresaba de forma espléndida en el universo, a través de las imágenes tomadas por los modernos telescopios de diferentes características técnicas y en distintas condiciones.

Estos, según las diferentes entidades, las longitudes de onda de las emisiones, y los distintos tipos de receptor, nos muestran imagenes muy diferentes, todas ellas de gran belleza, de las estrellas, galaxias, nebulosas, agujeros negros, etc..., y, todas ellas son verdad o realidad, mostrando o resultando diferentes identidades de una misma identidad. Esto me llevó a preguntar e imaginar cual podría ser la imagen verdadera, la imagen real o total de dichas entidades en cuestión, vistas u obsevadas con el ojo o receptor total, y, por extrapolación y extensión, ¿cual es la imagen real o total de todo lo que vemos?

Esta posibilidad de distintos tipos de visión o imágenes diferentes según el tipo de vista, ojo, o forma de ver, así como también según desde donde o como lo miremos, junto con la necesidad de utilizar "ojos" muy especializados o elaborados tecnológicamente y diferentes para poder apreciar determinadas y distintas visiones o imágenes de un mismo ente, me dió la humildad y también la libertad para deducir, intuir, imaginar y aceptar, la gran cantidad de entes o fenómenos que no podía o no podemos ver, o, ni tan solo imaginar que no los vemos, pero que existen, que son realidad, y también son verdad, así como la gran cantidad de diferentes puntos de vista que puede tener una misma entidad, y ser todos igualmente verdad.

También la microscopía, ya sea optica o electrónica, y sus imágenes me habían impresionado desde siempre, trasladándome a otra dimensión, a la visión de nuevos entes, a otra imagen de un mismo ente, a otra escala de la existencia, a otra forma de pensar...

Todas estas imágenes o expresiones forman parte de la visión y muestran distintos aspectos de los mismos entes vistos por un camino o por otro, de una forma o de otra, desde un sitio u otro, mostrándonos que hay muchas y diferentes posibilidades o maneras de conectar o viajar desde un ente a otro ente receptor.

De la misma manera que hablo de ver, también podría hablar de, oir, oler, entender, comprender,... todas son formas de interacción, de intercambio de energía, materia o información, y, para ser posibles, todas necesitan también de una conexión, de una comunicación, de una no interposicion, de una no interferencia, es decir, de algo que contenga libertad o transparencia, que sea su camino y permita su conexión e interacción.

Curiosa y aparentemente las mejores conexiones o comunicaciones, cualitativa y cuantitativamente, para ver, no son las mismas que para oir u oler, y, por ello, la transparencia, la comunicación, la posibilidad de conexión o interacción, tampoco tienen siempre la misma forma ni expresión. La transparencia era la expresión "gráfica" de la "verdadera transparencia" como solución que yo buscaba, la posibilidad de interacción, conexión, comunicación, etc, para los diferentes tipos de interacción y entre todas las entidades necesitaba de una entidad que abarcase un abanico y sentido más amplio de la misma, y, esta era la libertad, la no interferencia. 


Llegó la transparencia

Como he comentado anteriormente, la solución, la respuesta a estas preguntas u obsevaciones surgió de forma espontanea, ésta era o estaba en una palabra y su significado, en su esencia y condición, en un concepto que otras palabras, como el vacio o la nada también podrían, en parte, cubrir.

Esta palabra era la transparencia y al surgir iluminó mi mente, cambió mi pensamiento, y, con él, mi vida.

De pronto, la transparencia, se transformó en la respuesta segura a esa pregunta que de forma correcta y concreta aun no me había planteado. Empecé a buscarla por todo. ¿Intuición?, ¿destino?, ¿locura?. No lo sé, pero recuerdo que ya desde un primer momento supe que ésta era la entidad que buscaba, la máxima expresión de la singularidad, aquella que podría explicarlo, unirlo, ordenarlo y generarlo todo.

Contrariamente, sería ella, la transparencia, la respuesta, la que me ayudaría a definir o clarificar la pregunta que me debía plantear, así como el sentido, objetivo o significado de la búsqueda que debía emprender. 

Comprobar la idoneidad o veracidad de esta idea o conclusión implicó mucho esfuerzo, y una verdadera aventura por el pensamiento, al cual forcé hasta entender la locura, y, también por la vida, tanto a nivel interno como externo, en multitud de experiencias o viajes de todo tipo y condición.

La transparencia me debía permitir entender todo aquello que podía encontrar y conocer, así como acoplar y unificar muchos y distintos puntos de vista de lo conocido que me ayudarían a objetivar las coordenadas y, por ello, la situación, la realidad o veracidad de mi pensamiento, y también de el de los demás, ella debería permitirme conocer y entender la cordura y la verdad, pero también la locura y la equivocación. 

La forma y facilidad de su encuentro o aparición me preocupaban,... esta especie de iluminación mesiánica, como tal, y en mí, me hacía realmente dudar o sospechar, tanto de la salud mental de la idea, como de la mía propia, del resultado y sus consecuencias.

Para encontrar una solución demostrable, explicable y entendible, y, también aplicable, desde o por todas las disciplinas del conocimiento, a todos los aspectos de la vida y por todo el mundo, debía llegar hasta la máxima simplificación, hasta el límite, hasta los números y su posibilidad, hasta antes de la misma.

La corrección de su posibilidad de expresión matemática, física y científica en general serían fundamentales para confirmar su veracidad, pues al no tener expresión, su esencia y condición también se podría confirmar o demostrar y seguiría siendo ciencia, si bien no se podría medir.

La posibilidad de que un origen de este tipo pudiese dar lugar a la propia existencia, asi como a todas las disciplinas del conocimiento, sería la demostración, vía inducción, de su veracidad, y, por ello, de ella deberían poder nacer todas las ciencias, así como todas las cosas,... toda la existencia.

Su esencia y condición, su estructura y función, común a todas las entidades daría cohesión y explicaría el origen y la evolución, la conexión y el entrelazamiento que genera, gestiona y sostiene la existencia.

Traducirlo o trasladarlo desde el mundo etéreo de la mente a la realidad de un texto o una fórmula y hacerlo de forma comprensible para todo el mundo ha entrañado y entraña una gran dificultad para mí, desde siempre.

La transparencia o claridad que en determinados momentos ilumina la mente, la existencia, de pronto se pierde y se transforma en espejo, en pared, el cristal se rompe y con ello desaparece la luz, vuelve la confusión.

La magnitud de su condición, así como la libertad de su esencia, dificulta la elección de las palabras y con ello su explicación.

El hilo del entendimiento y la comprensión se pierde desapareciendo este estado de gracia, esta comunión con la creación que ella significa.

¿Como hacer para no perderlo nunca, para entender siempre?...
Para ello es necesario o imprescindible volverse transparente, transparente en todos los sentidos, hacia dentro y hacia fuera, aunque dé vergüenza,...

Transparentar en el espacio/tiempo es el origen del recuerdo, el conocimiento, y la inteligencia, permitir la conexión o interacción entre situaciones vividas en diferentes momentos, nos permite detectar la repetición de pautas, de estrategias y aprender de ellas.


¿Debo explicarlo?

La posible oportunidad o interés de esta web/blog me han generado dudas sobre su necesidad, siendo en parte la causa del retraso en su publicación y finalización.

A pesar de todo, ahí va.

Dispongo de poco tiempo para dedicarme a ello, y, cuando lo tengo, no siempre coincide con mi inspiración, disculpad los errores de todo tipo, pero aun está en construcción y lo voy corrigiendo como puedo.

Pido disculpas también por lo que supone para los lectores, pero, en cuanto a su contenido, creo que, ya desde el principio, con mayor o menor claridad o dificultad se puede entender el significado general que es lo pretendido.

De no ser así, decídmelo o preguntadmelo e intentaré contestarlo.


Pedro González Enseñat

Puerto de Andratx


Para seguir profundizando en la explicación, ir a: La transparencia.







Principios de la naturaleza.

El fractal infinito


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 Pedro González Enseñat

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