La transparencia

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Números en los números



2. La transparencia


Introducción

Encontrar la ley general que gobierna la existencia, aumentaría la profundidad del conocimiento y la claridad de la conciencia, mejorando la calidad general de la existencia, siendo la libertad la más importante de sus aportaciones.

Desentrañar o conocer la estructura o función común que genera, soporta, gestiona y conecta todas las entidades permitiría entender o comprender cualquier circunstancia, fenómeno o entidad, entre ellas, entendernos mejor a nosotros mismos y a todos, simplificando la existencia,...

La continuidad, el acoplamiento o sincronización entre el pensamiento material y el inmaterial o espiritual, sería una de las consecuencias más importantes y saludables que dicha entidad o conocimiento podría aportar, para el individuo, la humanidad y la sociedad.

Éste era y es el objetivo de mi búsqueda y de esta explicación.

La satisfacción personal, el beneficio general y la libertad, en todos los sentidos, que su conocimiento conllevaría, era y es la recompensa.

Si bien, pronto encontré la transparencia, la libertad, como "la solución", (ver: Principios de la naturaleza: introducción), debía confirmar la certeza de este resultado, de "mi descubrimiento", por lo que tenía que avanzar en y hacia ella, ampliando y profundizando en su conocimiento, expresiones y manifestaciones, hasta cerrar el círculo e integrar todo el conjunto, hasta conectar y acoplar a través de ella toda la existencia, para poder explicar y demostrar su verdad, su esencia y condición, con claridad y corrección, en todos sus aspectos y de forma comprensible para todos.

La transparencia, "la solución", había surgido de forma espontánea, había llegado a ella de forma cuasi eurística, cuasi mágica e inesperada. Una intuición la había acercado a mi búsqueda y una iluminación la había señalado como "la solución", pero había llegado el momento en el que debía profundizar en su existencia, su necesidad y posibilidad, sus orígenes y expresiones, para llegar a la demostración de su verdad. Además, debía hacerlo por todas las vías propias del método científico así como con las propias de la lógica y la intuición más mundana.

Impulsado por mi gran curiosidad por la vida profundicé de forma amplia en el análisis de la existencia sin despreciar ningún ejemplo o modelo, sus carácteres estructurales y funcionales,... busqué en las entidades o sucesos más dispares y distantes, desde las científicas a las espirituales, me acerqué a la locura, la salud, la belleza y la muerte, allí donde la vida me llevó, quería llegar hasta el final, encontrarla, conocerla y entenderla.

Paralelamente, mi encuentro a nivel divulgativo con la matemática fractal, con Cantor y muchos otros autores, fue una fortuna... la esencia de sus ideas, conceptos y posibles expresiones, añadieron luz y, sobre todo, liberaron mi pensamiento, confirmando e influenciándolo de manera importante y profunda, igual que siempre lo habían hecho los artistas de todos los tiempos.

La iteracción, la dimensión fractal, el atractor, los ordinales transfinitos, infinitos infinitos, etc...instruyeron mi mente pero, sobre todo, dieron libertad y tranquilidad a mi pensamiento, así como transparencia y energía a mi vida y mi ser. (Ver: Fractal, definición.)

La función que yo buscaba, debería tener también una expresión y dimensión fractal, y, su iteración o repetición, nos debería llevar a todas las posibilidades de la existencia.

Los bucles, los números muy aproximables pero inalcanzables, los números primos, los números imaginarios y todos los demás, también surgirían de la aplicación de dicha función, actuando como expresiones singulares de dicha condición singular por excelencia y objeto de mi búsqueda.

La conjugación de todo ello hizo que mi pensamiento, y también mi forma de ser, evolucionaran lentamente hacia un entendimiento más fácil, así como hacia una comprensión más amplia y ágil de la existencia, y, sobre todo, de la vida.

Ello se produjo a través de una integración que determina o conlleva una simplificación general de conceptos, una abstracción, una pérdida de la memoria exacta de las entidades, de las cosas, el trabajo e incluso de las ideas y los sentimientos, que hizo o permitió que mis pensamientos se fueran aproximándo, por sí solos, a la solución o actitud buscada, comenzándose a expresar o manifestar de manera expontanea los primeros frutos de esta nueva posibilidad, de esta solución,... de la transparencia, de la libertad.

Mi búsqueda de la transparencia interna iba evolucionando paralelamente, si no más deprisa, que la de la transparencia externa, cada vez me conocía mejor y era más transparente, para mí y para los demás.


Un verbo que sería "transparentar"...

La transparencia aplicada como verbo o función, "transparentar", nos permite el entendimiento y comprensión de las diferentes existencias. Tranparentar, básicamente sería mirar o entender a través de, y, para que ello sea posible en todos sentidos y manifestaciones existe la necesidad de libertad. Libertad para poderlo hacer y hacerlo.

Transparentar nos facilita la superposición, la comparación, de las distintas experiencias o entidades ayudándonos a establecer la conexión o relación entre ellas, mostrándonos y permitiéndonos, a su vez, apreciar y valorar la similitud, la diferencia, detectar la repetición o no de las distintas formas, pautas o estrategias, funciones o situaciones, que se producen en la existencia y cuya identificación permite la caracterización, el aprendizaje y el conocimiento de los diferentes entes, hechos o sucesos, incluso de aquellos muy dispares, distantes o dislocados. Por ejemplo; La transparencia expresada en el tiempo nos permite recordar, evocar y comparar hechos, entidades o sucesos acaecidos u observados en distintos momentos y que son la base del aprendizaje y la inteligencia.

Como ya he comentado anteriormente (ver: Principios de la naturaleza: introducción) ya antes de dar con la transparencia sabía que el objeto de mi búsqueda se debía encontrar o expresar en todo, y, por ello, no solo debía buscar en las disciplinas científicas, sino que también en los hechos, entes o sucesos, personales y cotidianos, pues todo sería fruto de su existencia y de la aplicación de su estructura y función.

Las matemáticas, la física, la química, así como todas disciplinas de la ciencia, las ideas y entidades, la vida, tendrían en ella, la transparencia, el punto de partida y evolución por lo que ésta no solo debería expresarse sino que también debería permitir entender y comprender todo, independientemente del punto de vista, de los ojos o la forma de mirar.

La repetición o iteración de dicha ley o función sería, determinaría y evolucionaría en la condición fractal por excelencia, en el "fractal de fractales",  en el "fractal infinito", pues él soportaría, posibilitaría y a él se acoplarían, todos los demás posibles fractales.

La repetición de su aplicación, hasta la repetición de las repeticiones, etc... nos llevaría a todas las posibilidades de la existencia, ella las generaría y evolucionaría, sería el orden y el ordenador, todo serían expresiones de distinto tipo o nivel, evoluciones de una misma función, estructura o juego...

Intuía que la respuesta, la ley o función que buscaba debía ser "de pequeño" tamaño, sutil, invisible o algo parecido...quizás fuese algo sin importancia o imperceptible, quizás algo prohibido".... El hecho de que durante tantos siglos, tantas personas la hubieran estado buscando sin éxito apuntaba en dicha dirección, por ello, la transparencia, como expresión de libertad, era una buena candidata.

 

Una contradicción

Había algo determinista en una idea de este tipo y yo era un convencido del indeterminismo de la naturaleza y la existencia, un indeterminismo libertario, y, por ello, significaba una contradicción importante y profunda que debía resolver, si bien, ya a estas alturas de mi vida el indeterminismo me empezaba a parecer una forma de determinismo... ( Ver: "Determinismo, paradoja,...")

Además, la obligación de una condición, de una verdad o dirección correcta que significa el determinismo, contrastaba con la amplitud de sus posibles evoluciones y expresiones. Los ejemplos que la naturaleza y su evolución nos muestran, apuntan hacia un no determinismo, a un universo sin dirección correcta, ni obligación, en el que haber existido, existir, seguir existiendo, o, no, parecen ser la esencia y quizás la única obligación, asi como la condición que justificaría y determinaría su evolución.

¿Qué o cual podría ser una ley o función de obligatorio cumplimiento que no entrase en contradicción con esta demostración de libertad que son el universo y la naturaleza?

Apareció o encontré la transparencia a la que rápidamente incorporé, confronté y mezclé con mi pensamiento, mi deseo y mi búsqueda.

La transparencia encajaba, me cuadraba con todo, parecia un comodín, ¿Cómo debía aplicarla en este caso, en esta contradicción?

La obligación de su existencia, su necesidad y su no interferencia me darían la respuesta y me llevarían al "determinismo paradójico", a la obligatoriedad de la libertad, a la libertad como obligación y verdad, a la libertad como solución...


La transparencia adquiere entidad...

Un día que ahora no recuerdo, un pensamiento o imagen surgió y se instaló en mi mente, hija de la transparencia, era una estructura o función que derivaba o surgía de la propia posibilidad de entender, de ver, de los distintos tipos de visión o visiones, así como de la posibilidad de los distintos puntos de vista.

Esta estructura era una necesidad para el ser y el devenir, así como también un lugar común, un medio necesario para que la visión o la interacción, en todas sus formas o expresiones, se produzca, y, en ella o con ella estaba o se escondía la clave, la solución, que mostraba la necesidad de la transparencia, de la libertad, para toda existencia. 

Si ojos de distinta condición pueden ver, y, cada condición de ojo o forma de ver tiene una imagen o visión distinta de un mismo ente, debe existir una condición o entidad común, esencia de la visión y de lo que significa ver, y, una parte complementaria distinta, propia de cada ente, así como de la forma de ver.

La imagen o visión obtenida a través de esta parte conceptual de lo que significa ver, debería fluir por un medio común en las distintas formas de ver o visiones. Además, ésta también nos mostraría la imagen más próxima a la esencia de dicho ente, la abstracción del mismo. La parte complementaria de dicha visión, la "opacidad" que caracteriza y singulariza las diferentes entidades también sería transparencia, concretamente aquella parte de la misma que está diluida, tamizada, distorsionada, compartida, interferida u opacificada por las distintas relaciones, entrelazamientos, entrecruzamientos, acoplamientos, sincronizaciones, interferencias o interaciones entre las existencias de las diferentes partes o entidades formadoras de la misma y que son las que dan lugar a las distintas características, funciones e identidades a todos los entes o sistemas. (Ver: Sistema complejo permeable).

Esto explica la existencia de multitud de formas, grados o tipos de expresión o formas de ver la transparencia y, con ello, de ver la "opacidad", la interacción o la interferencia, si bien hay transparencia en todos los lugares, sucesos o entidades, ó, todo es transparentable, pues ella es y está en la esencia y condición de toda existencia.

Este medio, estructura, o condición que nos permite ver, debe ser el mismo, conceptualmente hablando, que nos permite oír, oler, o sentir, así como conocer, comprender, y entender, pues, si bien con diferentes  características o expresiones, es la misma condición o estructura la que permite y es necesaria para cualquier forma o tipo de intercambio o interacción entre las distintas entidades. 

La visión es una forma de interacción, y, para que ésta se pueda producir, es necesaria la existencia de una estructura o entidad cuya esencia contenga o exprese la transparencia, la no interposición, la libertad, condición indispensable para que se pueda producir la visión, el intercambio, o cualquier forma de conexión, contacto, o interacción, esta estructura llena de transparencia, de libertad en definitiva, sería y es la interfase.


Me estaba acercando a la solución....

La existencia de imágenes o expresiones simultáneas distintas de una misma entidad, nos muestran las diferentes o distintas formas de ver, visiones o tipo de ojo, y también las distintas manifestaciones, expresiones y evoluciones de las diferentes existencias o entidades.

La transparencia, la no interposición, la no interferencia, la libertad, es la esencia y condición indispensable de esta estructura y función, necesaria para la visión y el conocimiento, así como también lo es para que, a través de ella, se produzca cualquier forma de intercambio, transmisión, conexión, contacto o interacción entre cualquier existencia o entidad.

Esta relación entre las distintas entidades se realiza o produce a través de la interfase, estructura que es la expresión local de la transparencia, de la libertad, a la que incorpora, y es el camino común para la conexión o cualquier forma de interacción entre todas las entidades de la existencia.

La interfase es el lugar donde se producen o suceden las interacciones, a la vez que también es la estructura que otorga la entidad e identidad a las distintas existencias, a las que mantiene y acopla, posibilitando su coexistencia y determinando su evolución.

Toda entidad o estructura, ya sea real o virtual, incluso las ideas, tiene un lugar que la delimita y define, un límite donde ésta entra en contacto con las otras entidades y se produce la interacción y el cambio, la creación y la evolución.

La interfase, cuya esencia es la transparencia, la no interferencia, la libertad, es la  estructura que define y da entidad e identidad a las distintas entidades, siendo ellas, la libertad y la interfase, aquellas que también las generan, gestionan y ordenan.

Si bien tiene análogos como la transparencia o la nada que también parecen cumplirla, la libertad es la única entidad que realmente incumple esta condición de la necesidad de un límite para ser, ya que ella no necesita de él. Además, ésta tampoco necesita de idea, ni de nada, "ni de nadie" para existir, pues no puede no existir, su esencia y condición está antes que las ideas, la matemática, el tiempo, o cualquier otra entidad,... por lo que, la libertad, "per se", no es una idea, ni puede serlo, existe pero no tiene entidad como tal, es existencia pura, no sucede, y no tiene límite ni hay mesura de la misma.

Su existencia inevitable, y determinada por la libertad que ella misma conlleva y significa da lugar a otras posibilidades, a la posibilidad o no de otra existencia además de la de la propia libertad, a la siguiente posibilidad con mayor grado de libertad posible después de la propia libertad como entidad única o primaria y que es la que dará lugar a toda la existencia. 

Nosotros, como entes, también tenemos interfase, interaccionamos o vemos a través de ella, y, la imagen o la parte de los otros entes con la que interaccionamos o vemos, también es su interfase. Por ello, cuando miramos un ente siempre vemos el límite o lugar donde éste entra en contacto con las otras entidades o con nosotros, vemos la interfase y el fruto de la interacción, vemos la propia interacción, e interaccionamos al ver.

Si miramos en el interior de dichas entidades, a través de sus interfases, mediante el ojo o el instrumental necesario para ver la composición, estructura o la realidad o el interior de las mismas, veremos las interfases de las distintas entidades que la forman o componen y las interacciones entre ellas, y, así sucesivamente si seguimos profundizando hacia el interior, hacia el origen de las entidades o sistemas y las interacciones que dan lugar a las mismas, hasta la primera interacción, hasta la primera interfase, hasta la libertad original, y esto sucede tanto si miramos hacia el interior como hacia el exterior.
 
Todo, cualquier entidad, es fruto de la interacción y la repetición de la interacción a través de las interfases que la definen, caracterizan y conectan. Esto transforma a toda entidad en una "entidad de entidades", en un sistema, para ser más exactos un sistema complejo permeable, donde, las entidades formadoras de la nueva entidad o sistema, se acoplan en una estructura y evolucionan gracias a su interacción, a su libertad. En él, el sentido o significado individual de las partes no se expresa como tal, si no que éstas se acoplan y adquieren el sentido o significado del sistema o entidad formada.

Siempre vemos, tocamos o entendemos la interfase de las cosas, fenómenos o entidades, es decir, vemos el lugar y el fruto de la interacción o la propia interacción con los otros entes y con nosotros mismos, por lo que, más que su ser, vemos su devenir, vemos lo que sucede, vemos la interacción, sus expresiones, y/o los fenómenos que la acompañan.
Toda interacción determina una nueva entidad o situación que, además, incorpora en su esencia la libertad, las interfases de los entes generadores o formadores de la misma, y, por ello, todo ente es también transparente o transparentable, y, como consecuencia de ello, todo ente es a su vez interfase, y, en él, ó, a través de él, en todos los niveles, también puede producirse la interacción, la creación y el cambio.
Por lo que, realmente, sucedemos como fruto o resultado de la interacción, y, somos porque actuamos como interfase y en nosotros se produce la interacción, hechos que se dan de manera conjunta y "simultanea". Somos creación y creadores, sucedemos y somos.
Si bien esto se expresa o produce en todo lo que es, un claro ejemplo de ello lo podemos ver o apreciar facilmente en la física cuántica, en la dualidad onda partícula, en el fotón, que es onda, es decir, sucede, y también es partícula, es decir, es, a la vez.   

A medida que pasaba el tiempo y mi vida, en mi mente se iba confirmando la veracidad de que,
en este concepto, la transparencia, la libertad, en esta estructura, la interfase, y en esta función, la interacción, estaba y está la clave de la creación y el cambio, de la existencia.
La "transparencia" y la libertad que ella conlleva y significa empezaba a ser mi guía, mi "Dios científicamente demostrable". 


Durante años busqué, exploré, experimenté, y pensé sobre, o, en esta estructura, en su esencia y condición, en sus características e implicaciones, desde todos los puntos de vista posibles y en distintas expresiones, en todas las disciplinas que abordé, en todo lo que hice, tanto hacia el interior como hacia el exterior... me equivoqué muchas veces, me perdí y confundí, pero ella me enseñó a aprender de dichos errores tanto como de los aciertos. En todos, la "transparencia", la libertad, fue mi maestra, y, junto a mi esperanza, me proporcionó la energía y fuerza necesarios para seguir hasta el final, e incluso también para explicarlo.

El arte me descubrió la belleza, la creatividad y el carácter infinito de la misma, expresada en transparencias, imágenes transparentes o transparentables de gran tamaño que intentaban transmitir y evolucionar, las primeras respuestas, los primeros mensajes de lo que, para mí, ya era toda una filosofía, una forma de ver el universo y una manera de vivir. (Ver: Trans und Bau.)

La ciencia, en especial el modelo biológico, la membrana celular y sus análogos, los liposomas, me mostraron sus características más sutiles y confirmaron la salud e inteligencia en ella contenida, así como su enorme potencial, representado en la inmensidad, versatilidad, polivalencia y eficacia de la misma, con una infinita cantidad de expresiones y aplicaciones, tanto médico/biológicas como industriales. La membrana celular como interfase, contiene un trozo de la misma libertad, el papel, en referencia al ejemplo de los números, que soporta la existencia. (Ver: El modelo biológico)

La vida me mostró su sabiduría, su fuerza o energía, y la libertad como única causa y sentido de la existencia y del universo.

La propia transparencia, tan gráfica, me llevó a la comprensión de que era la libertad la máxima expresión de la misma y de la relación y "analogía" de su expresión y significado, de su esencia y condición, y, de lo que significa creación e interacción. La libertad, la "transparencia", era la "clave buscada" que me permitiría acceder al entendimiento que determina el génesis o la creación y la posibilidad cualitativa y cuantitativa de la interacción expresada en el cambio o la evolución de cualquier fenómeno o entidad.

La idea del determinismo empezaba a dejar de ser un problema, una contradicción. 

La libertad, la "transparencia", es la singularidad "per se" cuya extensión y expresión en la interfase singulariza en todos los sentidos y direcciones todas las entidades, transformándolas en todas las identidades, en infinitas singularidades.


La evolución de la "transparencia"...

En las siguientes páginas del web/blog intento ampliar la exposición y explicación de dicha estructura, la interfase, su esencia y condición, así como mis experiencias con ella, sus expresiones, significados y enseñanzas.

Como he avanzado, éstas son fruto de experiencias y trabajos realizados en determinadas disciplinas o especialidades, y con diversos modelos concretos, pero que, por su versatilidad, polivalencia y especiales características, son muy representativas de su entidad, funciones y expresiones.

Son resultados y experiencias que he obtenido a través de el desarrollo de "transparencias" realizadas con distintos materiales, con finalidades artísticas, estéticas, estructurales y funcionales, así como también de mi trabajo con liposomas, estructuras análogas a la membrana celular que es la entidad que actúa como interfase de la vida, y es utilizada para todo tipo de aplicaciones médicas e industriales.

En ellas, la libertad, la "transparencia", como tal, expresada en la interfase se revela como la entidad creadora. De la misma forma que la interacción por ella permitida o gestionada, lo es de la creación y la evolución de la existencia, así como del acto creativo.

La libertad, esencia de la interfase y condición indispensable para la interacción deviene una necesidad, incluyendo el origen de todas las cosas y también el motor de su evolución, procurando además la energía que genera y transforma la existencia. Es la interfase, expresión local de esta libertad, la estructura que genera, establece, determina y condiciona el orden y sus evoluciones. La interacción permitida por ella es la base de la creación, la evolución y la existencia.

La libertad en todas sus expresiones es la única entidad que realmente es o existe siempre, ella permite que sucedan las demás entidades, ella las genera, soporta, ordena, y, determina su evolución. Su condición no es paradójica, es la única verdad, es la certidumbre, la singularidad, y está antes que el orden. Ella es la clave de la creación y la existencia, pero también de la comprensión y el entendimiento de la misma.


Todo es libertad e interacción, interfase y orden, el momento actual también lo es, vivimos en ella, cabalgamos sobre ella. Ella es el papel o soporte en el que sucede la existencia. 

La libertad "original" no puede tener ninguna característica, condición o identidad, pues de tenerla coartaria su propia esencia, la libertad.

La imposibilidad de su no existencia, pues no puede no existir aquello cuya esencia es carecer de entidad como tal, produce el desequilibrio cósmico creador, la disimetría del universo que, determinada por su propia esencia y condición, por la propia libertad, deriva en la posibilidad o no de cualquier otra existencia, en la siguiente posibilidad con mayor grado de libertad que la propia libertad puede determinar. 
Son estas dos posibilidades de la existencia determinadas y definidas por la libertad el primer orden real, los dos primeros entes que, como tales, interaccionarán entre sí, a través de la libertad de su interfase, creando o generando nuevas entidades, nuevos órdenes que, en su esencia y condición o en su composición incorporarán de forma conjunta y simultanea ambas posibilidades de la existencia y, con ellas, las primeras matemáticas, las primeras características físicas, las primeras ideas, las primeras normas.

Éste es el comienzo de todo, su existencia, su certeza e indiferencia, su no interferencia, determina la libertad, la posibilidad o no de otra existencia, y, con ellas, la de todas las existencias, ya que estas dos primeras entidades, al fluir impulsadas por la pendiente provocada por el desequilibrio creado por la propia libertad, interaccionarán libremente entre ellas, y evolucionarán en nuevas entidades que continuarán interaccionando hasta producir todas las posibilidades de la existencia.

Este desequilibrio, a su vez, es, genera, o contiene la energía necesaria para soportar toda la existencia y evolución, ella significa la energía potencial y cinética, total y constante, que genera y mantiene toda la existencia.

Es la misma energía que encontramos en los agujeros negros, en la materia oscura del universo... es la misma libertad y, en ella, todo es posible o puede suceder.

La libertad, la transparencia es el orden original, "supraorden", que irá evolucionando transformándose en distintos órdenes y órdenes de órdenes que llevarán a un aumento progresivo de la diversificación y ramificación, a la dilución o disipación del "supraorden", de la libertad, impulsado por la pendiente que produce su propia esencia y condición, y determinado por ella misma. Esta ramificación de la libertad mantendrá la conexión, la relación o entrelazamiento entre todas las entidades y a todos los niveles derivados de su expresión.

Este comienzo o "big bang" está presente en el origen de todo, como una cascada, en cada momento, en todos los lugares y niveles. Partiendo de la libertad original, al no existir el tiempo, éste sucede y evoluciona siempre a lo largo de todas las interfases como un latido a través de las arterias. (Ver: El origen del universo y las leyes de la naturaleza).

En ella no hay posibilidad de colapso, ya que nunca se agota su energía, pues no puede no existir, ella es la que nos sostiene, por ello, puede haber desaparición, dilución y concentración, expansión y retracción, pero no puede existir el final total, el colapso, pues se "retroalimenta".

Como he comentado, la libertad significa y conlleva la posibilidad de intercambio y, por ello, también la posibilidad del entendimiento, del conocimiento y de la comprensión. Ella es la función o condición para acceder al conocimiento o entendimiento tanto particular como general.
Ella es la clave para poder entenderlo todo, que no es saberlo todo. La libertad es la mejor y mayor expresión de inteligencia y sabiduría de la existencia.

Ella es, existe, no sucede, y carece de entidad y de idea.

Su conocimiento, al final, y hacia dentro, es uno contra uno, desde la propia libertad, desde el alma, expresión de nuestra existencia, desde la sinceridad, donde siempre se está solo, y aún así sigue siendo ciencia.

Es la libertad interior la primera y la más necesaria.

Su utilidad es mucha, se parece a la experiencia, recuerda la vuelta de un viaje, de muchos viajes... uno acaba por entenderlo todo, siendo libre, y mejor persona.

Tan dificil.

Tanto tiempo para explicarlo, Guido,...

A todos los amigos del alma...

Lo mejor para todos.



Pedro González Enseñat

Puerto de Andratx



Para seguir profundizando en la explicación, ir a: La interfas




Principios de la naturaleza.

El fractal infinito


INDICE:




 Pedro González Enseñat

 Puerto de Andratx


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