La interfase

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La gran explosión



3. La interfase





Definición

Toda existencia o entidad, ya sea real o virtual, tiene una interfase, un límite, un lugar que la delimita y define, además de ser el lugar donde contacta, acopla e interacciona con las otras entidades.


La interfase es el lugar en el cual entidades de naturaleza distinta convergen e interaccionan produciéndose un flujo de información materia o energía entre ellas.    

    

En química, la interfase es la superficie entre dos fases distintas en una mezcla heterogénea.
(Ver: Principios de la naturaleza: introducción.) (Ver: La transparencia).
 

Esencia y Condición

La interfase es la estructura necesaria para la existencia y coexistencia de todas las entidades y tiene la propiedad o función de separar y unir de forma simultánea las mismas, definiéndolas, acoplandolas, condicionando y determinando su existencia, sus característícas y evolución, que son el fruto de la interacción entre las partes o entidades que en ella o a través de ella se producen.

Esta interacción implica y determina el flujo de información, materia o energía entre las distintas entidades o partes implicadas y se produce a través de la libertad, de la no interposición, incluida en la interfase y que junto a la interacción por ella permitida o determinada son la esencia y condición de la misma.


Su existencia define y da entidad e identidad a las distintas existencias, ordenando las mismas y, por ello, actuando como el verdadero ordenador que genera, soporta, conecta y gestiona la existencia.


La libertad máxima, original, expresada en la interfase determina el orden, el primer orden que fruto de la interacción por ella permitida se irá ampliando, ramificando, disipando o diluyendo, al ir evolucionando en todas las posibles entidades, a través de innumerables interacciones que producirán cambios, transformaciones y progresiones, que solo son posibles por el orden que dicha condición y magnitud tiene o significa.

Esta enorme cantidad de orden es energía, coherencia, que genera y evoluciona en nuevos órdenes, nuevas coherencias, en un orden de órdenes, en una coherencia de coherencias que, en suma, es y significa la existencia. La evolución de dicha disipación de la libertad en todos los sentidos y niveles es gestionada y está determinada por su misma esencia y condición, es decir, por la libertad que ella es y significa. (Ver. Determinismo, paradoja, determinismo paradójico). (Ver: La transparencia). 

Como ya he comentado con anterioridad, para que la interacción pueda producirse, es necesario e imprescindible que dicha estructura, la interfase, contenga como característica común principal la permeabilidad, la transparencia, la libertad. Es decir, la condición que implica, permite y determina el flujo, la conexión y el intercambio entre las distintas entidades o existencias, y, cuya esencia es la no interposición, la libertad, la no interferencia, característica indispensable para que suceda la interacción y se produzca la génesis, el cambio, la evolución y también el conocimiento y la comprensión.


Esta condición de no interposición que tiene la libertad, también podría ser propia de otras entidades o conceptos como el vacío, la nada, etc.... Entes que, como característica principal o cuya esencia y condición es el ser o existir "no teniendo entidad como tal", el ser o existir no siendo, no sucediendo, igual que la no interferencia, la no interposición o la libertad. Entidades que tampoco necesitan "de nadie ni de nada" para existir. (ver:  La transparencia) Aunque pronto descubrí que esto no era así pues éstas no eran ni significaban lo mismo.

Por la "forma gráfica" en la que apareció en mi pensamiento y por ser para mí más facil de manejar, poética, estética y moralmente más sana, incluso más verdadera, escogí primero la transparencia como nombre para esta condición o característica principal, esencia de la interfase y cuya función es posibilitar la interacción y el intercambio entre las distintas entidades, pero, posteriormente, gracias a la misma "transparencia", a su conocimiento, a la simplificación, junto a una mayor amplitud, versatilidad y polivalencia que la propia entidad necesitaba, llegué a la conclusión de que era la libertad, el nombre correcto y verdadero de la esencia y condición, de la entidad o respuesta que yo buscaba, creadora y necesaria para toda la existencia. La nada no podía ser, pues en la nada no hay libertad, no hay nada. La nada tampoco podría formar parte de la libertad, pues como cualquier entidad, condicionaría o enturbiaría la libertad. La libertad tiene una condición dificilmente descriptible, pensar en ella ya la condiciona, quizás solo pueda sentirse.


Todas las entidades necesitan de la interfase para su existencia y evolución, así los números, separados y unidos por un espacio de papel en blanco, son un claro ejemplo de dicha necesidad.

Es este espacio de papel en blanco, el espacio entre los números, la estructura que les da o posibilita el ser y los soporta, a la vez que es él, el papel, el que gracias a su no interferencia, a su libertad, permite la interacción, combinación, interferencia o interrelación de cualquier tipo entre los mismos, siendo éstas las características propias de la interfase.

Este espacio en blanco es la única entidad, estructura o condición que carece de número, es el "no número", sin embargo, él es el generador y soporte de los mismos y, como término, es la expresión matemática de la no interferencia, de la libertad, además de el lugar donde se produce la interacción entre ellos, hecho que determina su cambio y evolución.


En cada espacio en blanco, en cada interfase, en cada porción de libertad, al carecer de dimensión u otras características, hay lugar y se puede generar todo un universo, toda una existencia, siendo ésta una de las propiedades "cuasi mágicas" de la misma.

El "no número" es la estructura que los posibilitará, generará y también la que determinará el orden y evolución de los mismos. Éste, el "no número", no es ni significa lo mismo que el cero, ya que el cero es un número, el cero es la conjunción o acoplamiento de la posibilidad o no de que existan los mismos.

El "no número", la libertad, está antes que ellos y no tiene la misma condición, ya que éste es el precursor, el soporte y la conexión entre los mismos. Igual que de los números la libertad también está por encima o antes que el orden.


El ejemplo de los números, es la representación más gráfica, el modelo o imagen más simple que se me ocurre para explicar o representar esta entidad, estructura o función, ya que éste contiene y expresa de manera sencilla y didáctica la esencia y condición de la libertad, la interfase, la interacción y, con ello, de toda la existencia y evolución


La interacción entre entidades lleva a nuevas entidades en cuya composición o estructura se encuentran las interfases y, con ellas, la no interferencia o libertad proveniente de las entidades generadoras o impulsoras de las mismas, condición o hecho que transforma a toda entidad en interfase, a todo producto de la interacción en interfase a su vez.


La geometría es, dentro de las matemáticas, la expresión gráfica más demostrativa de que toda entidad fruto de la interacción, a su vez, también es interfase y su expresión material más cercana es la arquitectura, la prueba palpable y vivible de esta condición y función suprema.


Este mismo ejemplo o modelo de carácter matemático, es trasladable a las letras, a la lengua y a cualquier otra disciplina del conocimiento, entidad o existencia. La poesía, la música, la pintura, la arquitectura, la ingeniería,..., todo son expresiones de esta libertad, de esta no interferencia, escritas sobre la propia libertad, sobre la propia no interferencia. 


Si el espacio en blanco, en el caso de los números o letras es el papel, la libertad, y su expresión en interfase, como tales, y, globalmente vista, es el papel de los papeles, el soporte de los soportes, el soporte del orden, del orden de ordenes, el soporte de la existencia, el lugar en el que se posibilita, genera y sucede todo.



Función

La interfase otorga la condición de entidad a los distintos sucesos y también determina o condiciona su identidad y evolución, ya que son las interacciones mediadas por la misma las generadoras de las nuevas situaciones y/o entidades e identidades.

Este hecho nos muestra la creatividad que encierra y expresa la interfase que, siguiendola, nos guiará hasta el origen y fuente de todas las posibilidades de la existencia, hasta el origen de la creatividad, hasta la creación, en un recorrido que discurrirá a través de las interfases entre las entidades, entre la posibilidad o no de la existencia, a través de la libertad, de las propias entidades hasta la libertad total, hasta la libertad máxima y más pura origen de la existencia.


La permeabilidad característica de cada interfase es fruto de su libertad, determinante y determinada de y por la identidad característica de cada entidad y las interacciones o interferencias a las que se puede ver sometida, y que soporta y condiciona la forma o tipo de relación entre las distintas entidades, determinando la condición y evolución de las mismas, que se transformarán en nuevas situaciones, estados, fenómenos, entidades o identidades, por lo que, se podría decir, que una entidad es lo que la libertad determina. Todo está conectado entre si y, por ello, solo la primera interación entre las posibilidades de la existencia se produce en plena libertad, después de ella, "excepto en situaciones especiales de confluencia o emergencia de libertad", ("entidades primas"), ya siempre existirá interferencia, la interferencia que producen en la libertad las otras existencias y que son debidas al entrelazamiento o interrelación entre las diferentes entidades o partes de las mismas a través de la libertad de la interfase.


Nosotros también somos el fruto de la libertad, de esta interacción y cambio que de forma inexorable e imparable no cesa ni puede dejar de producirse.


Las nuevas situaciones, fenómenos, condiciones o entidades formadas, impulsadas y determinadas por la libertad, a través de la interfase, interaccionarán entre ellas, imposibilitando de esta manera la no evolución, generando, soportando y condicionando, la existencia y el cambio, creando nuevas entidades, nuevas situaciones, una continuidad, una secuencia, una metaestabilidad que impregna la existencia.


Esto otorga a la interacción la condición de acto o función creadora, y, a quién la posibilita o donde ésta se localiza, la interfase y su no interferencia o libertad, la de estructura o lugar donde sucede, produce o expresa esta función creadora.

Siendo la transparencia máxima, la libertad original especialmente, desde un punto de vista general o conceptual, la expresión de la entidad creadora de toda existencia, de la entidad ordenadora de la misma, es decir, de la entidad suprema, de la singularidad, y por encima de ella ya no se puede hablar...


La imposibilidad de la no interacción entre las distintas entidades, nos  sugiere que éstas están siempre interaccionando y evolucionando.

Este hecho nos lleva a la idea de que todo está constantemente sucediendo, generandose continuamente, cada cambio es o implica una nueva génesis, cada cambio un nuevo ser, un nuevo orden, un nuevo tiempo, un nuevo espacio. Renacemos a cada cambio, desde siempre, sin un principio ni fin en cada momento, y, también sucederá lo mismo cuando no seamos lo que ahora somos, ya que, igual que nuestra vida surge de y es interacción, nuestra muerte aunque de otra forma también lo es, y, fruto de ella, lo que sea sucederá y seremos, y, como todo, seguirá y seguiremos interaccionando. Quizás hasta que nos podamos volver a transformar en libertad. ¿?


Son la iteración o repetición de la interacción, y, la semejanza o autosemejanza de sus frutos, conectados o entrelazados por la libertad, las que dan continuidad a la existencia, permitiendo tanto su génesis, acoplamiento, y evolución, así como su entendimiento y comprensión.

El fruto de la interacción, de la libertad, continuará interaccionando, evolucionando, como consecuencia imparable de su propia entidad o existencia.

La repetición o iteración de dicha interacción, está causada e impulsada por el desequilibrio generador que produce la propia libertad, y que actua a modo de pendiente suministrando energía a la existencia.

Este desequilibrio o "disimetría" lleva a la metaestabilidad, a la inestabilidad, a la variabilidad, a la tendencia al desorden, a la disipación como forma o condición normal o natural de la existencia. Está tendencia a la disipación parece contradecirse o ser paradógica con el esfuerzo que hacen todos los seres vivos por sobrevivir, reproducirse o perpetuarse, por mantener un orden, igual que el esfuerzo que hacemos nosostros para conocerlo. Esta inestabilidad o metaestabilidad, determinada por la la libertad, es fruto de la interacción, de la libertad, y significa el cambio, siendo el propio cambio, la propia interacción, el flujo de libertad a su través, el factor estabilizador de su interfase y existencia, ya que el cese de interacción o del flujo de libertad a su través determina la perdida de continuidad, de entidad y de existencia.


Nada es, está, o, existe de forma fija e imperturbable, solo la libertad como concepto posee dichos atributos desde siempre, de forma constante, imperturbable e inamovible.

Es ella la que permite o genera, y, por la que fluye toda la existencia, todo lo que ha sucedido, sucede y sucederá, ella es el motor y soporte de todo.

La libertad, como concepto general es la única entidad que no necesita de ninguna otra entidad para ser o existir, no sucede, por lo que carece de principio ni fin, y no hay mesura de la misma.

La libertad, expresión suprema del orden, es la singularidad y está antes o por encima de éste, es "el supraorden" que mediante su evolución, transformación o extensión en interfase, determinará el orden más libre posible que, a su vez, es el que dará lugar a la existencia.

 

Condición Matemática


La interfase, lugar de separación y contacto entre todas las entidades, ya sean reales o virtuales, necesaria y común a todas ellas, se convierte o transforma en la única estructura o condición infinitamente repetitiva, de la misma manera que la interacción por ella permitida deviene la única función infinitamente iterativa. Todo ello se corresponde y nos induce a pensar en la matemática fractal, en sus conceptos, reglas y expresiones, su universo, sus dimensiones y sus infinitos.

Fruto de la libertad y de la interacción, toda entidad o suceso muestra la autosemejanza, el parecido que es o deriva de la necesidad de dicha estructura y función, la interfase y la interacción, así como, la autosemejanza, que permite y posibilita la libertad, "la transparentación", la superposición, la comparación, la conexión, entre todas ellas, dando continuidad e identidad a las distintas entidades fenómenos o sucesos, y que son la base del conocimiento y la comprensión.

La libertad da lugar y permite el conocimiento que deriva de la posibilidad de interaccionar con las otras existencias, y, mediante la conexión o interacción a través de la interfase que significa el tiempo se produce el recuerdo y también adquirimos la consciencia de ello, por todo ello la libertad y la interacción son la base del conocimiento, de la comprensión, y de sus evoluciones. 


La interfase, derivada de la libertad, origen de toda existencia y soporte de la misma, evoluciona y deviene por esta condición, en la única estructura común y necesaria para toda existencia, hecho que la transforma en el fractal infinito, en el único camino o la única estructura común a toda existencia.

La interfase es el único hilo o camino que une, conecta, entrelaza y cohesiona toda la existencia, el que proporciona y posibilita el conocimiento, interacción, comunicación, combinación, acoplamiento, sincronización, o cualquier otra posibilidad o forma de interacción, de o entre las distintas entidades, fenómenos o sucesos, por ello, en mayor o menor medida, cada interacción y cambio en una entidad conlleva o implica una afectación o cambio en todo el sistema, en toda la existencia, en todas las entidades.


La interfase da a la creación, a toda la existencia, la condición de fractal de fractales, pues todo, incluso la propia entidad de los mismos, necesita de ella, y, su conjunto abarca toda posibilidad de posibilidades, todos los números, infinitos infinitos, universos de universos, vidas en las vidas, todo.


La interfase delimita los números, las letras, las palabras, las ideas, y todo lo posible e imaginable, incluyendo lo imposible, permitiendo su existencia y coexistencia, a la vez que posibilita su interacción, conexión, combinación, estructuración, o cualquier tipo o forma de interrelación o interferencia, incluso entre entidades muy distantes entre si, posibilitando y determinando todas las posibilidades de la existencia, la voluntad, el deseo y la imaginación.

En ella, en la interfase, en la libertad, en la singularidad, todo puede suceder y sucede, todo es posible. En su estado más puro u original, en total libertad, antes que las ideas, las matemáticas, el tiempo, el espacio, la masa, y el del resto de entes, conceptos y leyes pueda interferir, en ella cualquier suceso o hecho es posible. Es donde pueden actuar la voluntad, el deseo o la esperanza. 

En la libertad los conceptos y leyes que gobiernan la naturaleza dejan de expresarse e interferir, permitiendo o posibilitando sucesos que en la interferencia, en la pérdida o dilución de la libertad, en la opacidad o en la falta de libertad de nuestro universo conocido, no pueden suceder, ni ser.

El tipo, forma, grado, concentración, distribución, etc... de las interfases formadoras de una entidad, de la interrelación o entrelazamiento entre las mismas, junto con el acoplamiento y sincronización entre las diferentes combinaciones de la posibilidad o no de la existencia de cada entidad formadora, determina y condiciona la libertad de las mismas. La falta de libertad, la opacidad, en diferente cuantía, de distinta forma o en cualquier sentido, significa la aparición de entrelazamientos, interrelaciones, interferencias o interacciones entre las diferentes entidades, básicamente atracciones y repulsiones, filias y fobias, de muy diverso tipo y combinación, y, que son las que darán lugar a las fuerzas de la naturaleza, así como también a las propiedades y características de los diferentes entes o fenómenos.


El número de interfases va aumentando a medida que evolucionan las entidades y se alejan de la libertad maxima o libertad original, es decir, a la vez que aumenta el desorden, la interferencia y la opacidad. Aún así, en cualquier interfase, por muy opaca que sea, siempre seguirá habiendo libertad en su interior, y, por ello, seguirá sucediendo y siendo, será interacción e interfase a la vez, y en ella también fluirá la libertad.


En el proceso en el que se va modelando, transformando o evolucionando, el tipo, grado o nivel de libertad o libertades, de las entidades y sus interfases, es cuando se generan las interferencias, las interacciones que determinan los atributos y características de las distintas entidades o fenómenos, y que, como ya he comentado, derivarán en lo que conocemos como las leyes de la naturaleza, de la ciencia y de la vida. (Ver: El origen del universo y las leyes de la naturaleza.)


Este origen y condición de la existencia, determina o conlleva el que todas las entidades o fenómenos sean sistemas y, debido al acoplamiento y sincronización de sus partes y a la gran cantidad de libertad en ellos incorporada, concretamente son sistemas complejos permeables en los que, si observamos sus entidades formadoras por separado, veremos que éstas, a su vez, también son sitemas complejos permeables "per se", por lo que uno llega a la conclusión de que toda la existencia es un sistema complejo permeable de sistemas complejos permeables, al igual que también es una repetición de repeticiones, o un fractal de fractales. (Ver: Sistemas complejos permeables.)


 



Atractor único común

En geología la interfase es una capa o superficie distinta o anómala interpuesta entre dos formaciones geológicas determinadas, ésta nos muestra el punto de transición entre dos épocas o tipos geológicos.


La pantalla de un ordenador, también es una interfase entre el usuario o espectador y el disco duro del mismo.


Un guía turístico, es una interfase entre el lugar visitado y el turista visitante.


A medida que evolucionan las interacciones, el entrelazamiento de interfases, asi como el acoplamiento, sincronización o no de las diferentes posibilidades o no de la existencia incluidas en sus partes, se facilita la aparición de interferencias, que determinadas por la libertad, derivan en características y relaciones entre las diferentes entidades, así como en una pérdida local de libertad, en la aparición de opacidad y de interferencias.

De todo ello nacerán las diferentes identidades que, a pesar de la opacidad o la interferencia, siempre incorporarán libertad o interfases en su interior, y que son las que permitirán su existencia y determinarán su evolución.



La imposibilidad de su no existencia, de la libertad, no es una paradoja en si misma, es certidumbre que, como ya he comentado anteriormente, genera el desequilibrio cósmico necesario e inexorable que determina o lleva a la posibilidad o no de cualquier otra existencia, a la posibilidad de la incertidumbre además de la certidumbre, a la posibilidad más libre que puede darse después de la libertad original. 

Este desequilibrio creado por ella, es la diferencia que a modo de energía potencial, de pendiente, de batería,... , genera y posibilita el flujo de libertad y la interación de las diferentes posibilidades de la existencia, el flujo de energía, información, materia,... a través de las interfases de las entidades creadas y que se van creando, soportando y cohesionando toda función, suceso, entidad o fenómeno.

Esta fuente de energia es inagotable e inmesurable, como el propio concepto de libertad cuya expresión podemos encontrar en cualquier interfase, por ello, en cualquier porción de libertad pura, de libertad original, al carecer de dimensiones, leyes y normas, tiene cabida y se puede formar un nuevo universo, una nueva existencia.


La entidad generadora de dicho desequilibrio, la libertad, el "supraorden", se convierte por ello en la condición o función creadora de toda posibilidad de existencia, es decir, en el atractor único común de todo fenómeno o entidad en general, en el motor de toda la existencia. De su esencia y condición, derivan la posibilidad o no del resto de entidades, sucesos o existencias.

La libertad, como ya he comentado anteriormente, al igual que de "entidad e identidad", existencia, principio y mesura, también carece de número, es el "no número", el "no algo y el no nada a la vez", y "per se" carece de "idea" pues cualquier condición pensada o asignada desde ella significa su contaminación o interferencia. Solo desde fuera de ella se pueden adivinar algunas de sus características y entrever lo que debe significar integra u originalmente. Ella sostiene los números y todas las entidades, entre ellas también las ideas, las genera y ordena, así como también posibilita su interacción y evolución.

El atractor único común, el "no número", es la expresión "matemática" de la libertad, de la no interposición o de la no interferencia.

 


El atractor y el atractor extraño común, son la libertad o el orden que está fuera de su parte conceptual o condición general. Son la parte de la misma necesaria para toda interacción, posibilidad de cambio, o existencia, para todo suceso, es el motor particular o privado de cualquier entidad. Es la existencia que genera y determina las distintas entidades o identidades, y se encuentra en cualquier interfase, en cualquier entidad, en cualquier interacción o fenómeno. Son las expresiones locales del atractor único común, del "no número", de la existencia verdadera, de los que se nutre y que, como tal, genera y gestiona todas las entidades o existencias, determinando y acoplando a través de las distintas interfases sus evoluciones. 



El determinismo que supone la existencia de un atractor único común, de una verdad, el "no número" o la libertad, en todas sus expresiones, viene definido, condicionado y caracterizado por la libertad total que supone, significa e implica su obligación, su propia esencia y condición, su no paradoja, es por tanto la obligatoriedad de la libertad, un determinismo contradictorio, un determinismo paradójico, una no paradoja que posibilita y gestiona las paradojas.

Por ello, en cuanto al determinismo en la naturaleza o el universo, no es que no exista un determinismo, hay un determinismo, hay una verdad, hay una obligación, pero ésta se llama ó es la libertad.


Este es un determinismo liberador pues, la obligatoriedad que implica y conlleva su existencia como respuesta, verdad o certidumbre, tiene su origen en la indiferencia, en la no interposición, en la no interferencia, ante la posibilidad o no de cualquier otra existencia.

Esta posibilidad o no de cualquier existencia, es previa y necesaria para que se pueda dar, producir, o suceder la existencia, implica un enorme grado de libertad, y depende de ella misma.


Este es el "determinismo paradójico", y su encuentro solventó la contradicción importante que aceptar un determinismo, para mí, un indeterminista convencido, suponía o significaba.


La transparencia, la libertad y su evolución en interfase son la expresión de la sabiduría, de la inteligencia, la simplificación total, su esencia y condición no es fruto de una idea o pensamiento, si acaso de un verbo, existir, ella es la única existencia real y verdadera, en ella no hay paradoja, ni relatividad, ni posibilidad de error, la libertad es certidumbre, es singularidad.

La libertad está en ella y en todo.

   
   

Trans und Bau

Pedro González Enseñat

Colegio Oficial de Arquitectos de Palma de Mallorca 1981-1983.



Para seguir profundizando en la explicación, ver: El origen del universo y las leyes de la naturaleza.





Principios de la naturaleza.

El fractal infinito


INDICE:




 Pedro González Enseñat

 Puerto de Andratx


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