El origen del universo y las leyes de la naturaleza


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4. El origen del universo y las leyes de la naturaleza

 

El origen del origen, antes del "Big Bang"...

 

Como he comentado en los capítulos anteriores, (ver: Pincipios de la naturaleza: introducción), la libertad es el origen y sustento del universo, y, también de las fuerzas o leyes que lo gestionan o gobiernan.

Ésta, de características indeterminables e inmesurables, pues está antes o por encima de las fuerzas, leyes, normas o ideas, que la pueden definir y medir, es el origen del que surgen todas las posibilidades de la existencia.

La imposibilidad de su no existencia crea la asimetria o disimetria cosmogónica que, determinada por la libertad que ella misma significa, produce o desencadena la posibilidad que dará lugar al "Big Bang", y  a la existencia.

Esta posibilidad determinada por la libertad es la posibilidad o no de otra existencia, la posibilidad o no de la existencia que, junto a la de la propia libertad, implica o significa la evolución en el siguiente nivel o estado con mayor grado de libertad posible después de la libertad original, y, por ello también, la estructura más probable que la libertad, en base a ella misma, puede determinar. 


Por tanto, la creación comienza cuando la propia libertad, determinada por si misma se expresa y da lugar a la posibilidad o no de otra existencia, además de la de la propia libertad, y que son las primeras entidades de la creación entre las que, impulsadas por el desequilibrio o la pendiente por ella misma generados, se producirá la primera interacción, las primeras interacciones, que darán lugar a nuevos entes que, a su vez, interaccionarán entre ellos dando lugar a otros nuevos,... y así sucesivamente hasta produir todas las posibilidades de la existencia que la libertad puede determinar.


Éste es también el prinicpio de la matemática, el cero, formado por un lado por la posibilidad de la existencia y por otro por la no posibilidad de la existencia, que actualmente se utiliza "conjugado", como cero "único, pero que, por lógica, deberían ser dos los ceros que deberían existir, el "cero sí" y el "cero no".

Un ejemplo de ello, de la necesidad de dos ceros, sería la diferencia entre el número de peces pescados por un pescador que va en su barca camino de su lugar de pesca, aun no ha empezado a pescar, por lo que tiene 0 peces, y, el número de peces pescados por un agricultor que está montado en su tractor labrando su tierra, que no está pescando ni tiene intención de pescar, y que por lo tanto también tiene 0 peces. Es evidente que si bien ambos, el pescador y el agricultor, en este momento tienen 0 peces, el pescador tiene la posibilidad de pescarlos y el agricultor no. ¿Son iguales los ceros? La aceptación de estos dos ceros, el "cero sí" y el "cero no" nos abriría el camino de los números imáginarios y mucho más...

Este cero o ceros, estas posibilidades, ya llevan implicitas o contienen la esencia y condición de todos los números, de todas las posibilidades. 


En este conmienzo que parte de la posibilidad de la existencia y la no posibilidad de la existencia determinadas, definidas y soportadas por la propia libertad se producen las primeras interacciones y las primeras entidades que llevaran incorporadas en su esencia ambas posibilidades de la existencia, y, en las que ya desde un principio se podrá distinguir entre sucesos y seres, es decir, las entidades que vayan surgiendo se "dividirán" en procesos que suceden y entes que son, es decir, en interacción y en entidad en la que se produce la interacción, dando lugar al naciemiento del tiempo y el espacio, a la primera onda y particula, en lo que para nosotros es el tiempo/espacio" o "espcio/tiempo".

Como ya he comentado en el capitulo anterior esto es debido a que, por un lado, habrá interacciones entre entidades, es decir, entidades que sucederan o serán sucesos, y, por otro, entidades en las que se producirá o tendrá lugar la interacción y por tanto serán.

La interacción entre estas primeras partículas, dará lugar al resto de la existencia.


Las interacciones entre los distintos entes o fenómenos se producen en o a través de las interfases de los mismos, que son la prolongación y expresión de la propia libertad, además de las estructuras que los soporta, delimita, define y conecta, posibilitando y determinando su ser y devenir.

Esta conexión de las entidades o sucesos a través de sus interfases, conlleva el que cada cambio en una entidad o fenómeno influya, se trasmita o repercuta en todos las demás entidades, en toda la existencia. El grado y característica de la expresión en cada entidad de dicha influencia o interferencia vendrá determinado por el nivel, el grado de libertad, de dilución e interferencia de la misma, en el que se produzca, la valoremos, observemos o busquemos.


La libertad de las interfases de las entidades formadoras de una nueva entidad, junto a la posibilidad o no de la existencia que contiene en su esencia toda entidad o parte formadora de la misma, hace que a través de sus interfases éstas vayan interaccionando, entrecruzando, entrelazándo, acoplando y sincronizando entre ellas, interacción a interacción, llevando a un aumento del número y tipos de entidades, y, con ello, también a un incremento en el número y forma de interacción, de interrelación o interferencia entre ellas, aumentando de esta forma también el número de sucesos y de seres.


La libertad original o máxima, "precósmica", donde no existen otros entes, conceptos, normas o leyes que gobiernen o interfieran la existencia, determinada por la libertad que su esencia y condición implican, a través de las interacciones entre los diferentes entes o fenómenos por ella misma generados y determinados, evoluciona y disipa en las diferentes entidades generadas, en sus interfases e interacciones, dando lugar a una disminución progresiva y proporcional, a una dilución o disipación de la misma, además de a un aumento del número de entidades e interfases, y, por ello, también del de interacciones, de interferencias, de entrelazamientos, de "opacidades", que darán lugar a identidades de todo tipo y características, entes, fenómenos, ideas, conceptos, normas, leyes, sentimientos, etc...


La aparición de la posibilidad o no de otra existencia, o de la existencia, y, la interacción entre estos dos entes separados por una interfase de la más pura transparencia, son el verdadero "Big Bang", la gran explosión, el inicio de la existencia, el comienzo de la relatividad y la aparición de las primeras identidades, también de las primeras relaciones, interacciones o interferencias entre las mismas, así como la posibilidad de medición o cuantificación de estas, y, con ello, la posibilidad de las ideas, la matemática, la física, la química, la biología,..., nacen las entidades numéricas, las físicas, biológicas..., y también las personales,... es el cero, los ceros.

Los números, las partículas subatómicas de todo tipo, los átomos, las fuerzas de la naturaleza, la química, la biología y también las personas, con el mismo origen y determinados por la libertad, independientemente de la condición o disciplina científica a la que "pertenezcan" o desde donde las analicemos, serán expresiones de las mismas interacciones, de los mismos sucesos, y , con ello, también de las mismas situaciones, condiciones, pautas o estrategias, pues tanto las entidades como sus características y comportamientos, son expresión de la misma esencia, condicion y evolución, y, por ello sus entidades comparables, superponibles y trasladables interdisciplinariamente, igual que conectables y entendibles, entre todas.


Este ordenamiento de las entidades y sus interfases, y, la disipación de la libertad contenida en ellas, determinados por la libertad, da lugar a la emergencia expontanea de situaciones de muy alto grado de libertad o de libertad original, que se transforman en soportes de nuevas posibilidades o nuevos "universos" de los que emergen nuevas entidades e identidades. Es la libertad la que determina la no homogeneidad del resultado, la heterogeneidad de la existencia.


Los números primos son una forma de este tipo de emergencia de la libertad, de carácter matemático, como todas las entidades, son fruto de la libertad y han sido determinados por la libertad, y, su característica principal o definitoria es que solamente son divisibles por uno o por si mismos.

Estos números serían expresiones análogas a las de entidades o sistemas, de tipo no matemático, en los que el acoplamiento de las entidades formadoras y sus interfases es tal, que éstas solo pueden actuar o funcionar como una entidad única o solitaria, ó, disgregarse y actuar o funcionar en forma de entidades aisladas, como la suma de todas las entidades formadoras actuando independientemente. Estas entendidas que, formadas por entidades aisladas, funcionan solamente como unidades, y, como expresión de su misma esencia y condición, derivan y caracterizan por un acoplamiento o integración total de sus interfases y su libertad que les confiere un nivel de energía o libertad casi máxima, pues ambas situaciones han sido generadas o están constituidas directamente por la interacción, acoplamiento y suma de unidades o primeras partículas, de las primeras entidades fruto de la interacción entre la posibilidad o no de la existencia. La interfase de estas entidades "primas", tiene unas características especiales y en ellas se concentra una enorme cantidad de libertad, y con ello posibilidades de interacción y creación.


La integridad personal, a todos los niveles y en relación a los demás, sería la expresión de este carácter o condición "prima" a nivel humano o de persona. La membrana celular también tiene dicha condición "prima".


La cantidad de números primos, al igual que su distribución o frecuencia de aparición, es y está determinada por la libertad.

Al ir evolucionando y engrandeciéndose el número de entidades se diluye o disipa la libertad y aumenta la interferencia, y, con ello, disminuye también la frecuencia de aparición de dichos números, ya que disminuye la probabilidad de la emergencia de entidades que derivan o suceden por la interacción directa de unidades, es decir, de la primera partícula o el fruto de la primera interacción y que, además, son o funcionan como las mismas. Ésta es la solución o explicación, a mi parecer, del problema o la conjetura de Riemann.

 

La repetición de las interacciones, entidades, combinaciones o secuencias, de todo tipo y a todos los niveles es la clave de la creación, pero también de su comprensión y entendimiento. (Ver: Pincipios de la naturaleza: introducción) (Ver: La transparencia).


Este principio en la libertad y determinado por la libertad, tiene lugar o sucede, al igual que sin tiempo, sin lugar, ni espacio, sin ideas, por lo que se ha producido, produjo y producirá desde siempre en todos los lugares y en todas las dimensiones, allí donde haya libertad, ocurra lo que nos ocurra a nosotros y al resto de las existencias. Ello no implica ni significa la negación de Dios. 

Son estos, el tiempo, el espacio, la gravedad, la masa, las fuerzas nucleares, etc... los que aparecen con el "Big Bang", y, a partir de él, tanto éstos como todos los entes suceden y son, tienen número y se pueden medir, dando comienzo la existencia y su evolución.




Ya comenzó todo....


Como he comentado anteriormente, el fruto de cualquier tipo de interacción entre entes es un nuevo ente y una nueva interfase. En este nuevo ente sus interfases y la libertad en él incluidas son el fruto del entrelazamiento entre las propias de los distintos entes implicados en la creación del nuevo ente, de las que derivan, a las que conectan y acoplan, así como la propia y definitoria del nuevo ente como tal.


A través de las sucesivas interacciones estas interfases y entidades van evolucionando, acoplándose, entrecruzándose y entrelazándose entre ellas, a la vez que se sincronizan, acoplan, ó, no, la posibilidad o no de su existencia, dando lugar a distintas entidades o sistemas, cada vez más complejos y dispares. El entrelazamiento más primario entre todos los entes será el derivado de la relación entre las primeras partículas, entre las combinación de la posibilidad o no de la existencia, entre lo que para nosotros es el tiempo/espacio o espacio/tiempo. Ella es la relación que interferira y junto a la libertad cohesinará toda la existencia. 


Este entrelazamiento y entrecruzamiento continuado de las interfases y las entidades, y, por lo tanto, de la libertad y la interferencia, determina la aparición de las nuevas identidades y sus características, y, con ello, de las igualdades y las diferencias, de las atracciones y las repulsiones entre ellas, sus niveles y grados, que, a su vez, condicionarán y determinarán sus nuevas interrelaciones, interferencias o interacciones.

La repetición de la repetición lleva a nuevas y diferentes entidades que adquieren identidad y relatividad, hechos que determinarán las distintas características, condiciones, normas, pautas, estados o leyes, que las gestionarán y que son la base de todas las diciplinas de la ciencia.


El origen de todo está en la libertad, en la singularidad, certidumbre y objetividad, sin leyes ni normas en ella gobierna la libertad y todo puede suceder.

La no interferencia, la "indiferencia" por parte de la libertad ante la posibilidad o no de cualquier otra existencia, muestra a la libertad, al "no número", como el desencadenante y determinante de toda la existencia, de "todos los números" y cosas. (Ver: El "no número", "todos los números")


La obligación de la libertad como factor determinante de y para la existencia deriva en el "determinismo paradójico" que gestiona y gobierna todo. (Ver: Determinismo, paradoja, determinismo paradójico).


Como ya he comentado en los capítulos anteriores, este origen en la libertad y su evolución en la posibilidad o no de la existencia, provoca que, en la esencia de toda entidad, fenómeno, función, interferencia, etc... subyagan y expresen ambas posibilidades de la existencia de forma conjunta y simultanea. (Ver: Pincipios de la naturaleza: introducción) (Ver: La transparencia).


Esto también determina la evolución de los distintos entes, que al surgir como fruto de la interacción entre estas dos primeras entidades, según desde cual de las posibilidades o relatividades se genere, decante o incline, interfiera, determine, acople o gestione la nueva entidad, es decir, desde la posibilidad o desde la no posibilidad de la existencia, ésta evolucionará en un sentido o en otro, dando lugar no solo a la incorporación de la paradoja de la existencia, si no que, dependiendo de la relatividad origen de la entidad, o, desde la que ésta es gestionada, así como del acoplamiento o sincronización entre la posibilidad o no de la existencia y su evolución, dará lugar a la formación de la paradoja de las paradojas, a "las entidades" y a "las no entidades", así como también a la de sus "antientidades", como por ejemplo; la gravedad, la no gravedad, y la antigravedad.


El momento actual sucede y es la interfase donde se produce nuestra existencia, éste es fruto de la interacción entre lo que ha sucedido y lo que no ha sucedido, el tiempo, y su interferencia crea el espacio. A la repetición de esta interacción entre dichas entidades es la función, suceso o entidad a la que llamamos tiempo. Espacio/tiempo que es "onda" y "partícula" a la vez, y está lleno de libertad, pues surge directamente de la interacción entre la posibilidad o no de la existencia. Es la primera partícula, ella es la partícula más rápida y abre el camino a las otras, es más rápida que la luz. Ella es onda cuando es tiempo y espacio cuando es.


El tiempo, el espacio, igual que la gravedad, la masa, las fuerzas nucleares, el magnetismo, la electricidad, etc... son fruto de la interacción y la interferencia, son sucesos y seres, ondas y partículas, derivados del entrelazamiento entre los diferentes entes, y tendrán un origen parecido, si bien en niveles, formas y características diferentes.  

Es la paradoja de la paradoja, la repetición de la repetición, en libertad, la que determina y va forjando la realidad, la igualdad y la diferencia.  


Asi nacieron y nacen las primeras partículas, las particulas subatómicas, que interaccionaron entre ellas creando particulas mayores, los atomos, luego las moléculas,..., las estrellas, los planetas, etc... todo ello fruto de la libertad y la interacción.


Debido a que todo es interacción e interfase a la vez, ó, todo sucede y es al mismo tiempo, según como veamos, analicemos, pensemos o interactuemos con las diferentes entidades, podemos encontrarnos una u otra situación o expresión.


Podemos llegar hasta la libertad?

La posibilidades y no posibilidad de otra existencia son las dos primeras entidades, las dos primeras existencias que inevitablemente interaccionarán dando lugar a la primera partícula que, como tal, posee una interfase que es la libertad más pura a la que podemos acceder desde nuestro universo sin abandonarlo. Esta primera partícula e interfase es la estructura más cercana a la libertad original, a la que podemos llegar, lógica y racionalmente, utilizando las leyes de la ciencia y la tecnología, utilizando, sobre todo, mucha energía, mucha libertad.

Con las matemáticas podemos llegar hasta ambas posibilidades por separado y a la necesidad de unsoporte para ellas.

A la libertad total y pura, a la singularidad máxima, así como a las posibilidado no de la existencia aisladas, físicamente solo se puede acceder siendo libertad.


Un comienzo matemático....


Partiendo de la libertad, del orden total o "supraorden", su evolución en forma de interfase, determinada por la libertad, genera el orden del universo.


Para que haya creación o evolución es necesario que exista un "lugar" o base donde interaccionar y por lo menos dos entidades que puedan hacerlo, es decir, básicamente necesitamos tres elementos...el Uno Eterno, la Trinidad.

Éste es también el origen de las matemáticas, en las que a partir de el "no número" se generarán la posibilidad o no de la existencia de los números, los dos ceros, las dos primeras entidades matemáticas que interaccionando entre ellas darán lugar a "todos los números" y a las relaciones entre ellos.

Interacción tras interacción, determinadas por distintas interferencias o relaciones van naciendo los diferentes números así como sus distintos tipos, naturales, primos, enteros, imaginarios... sus características, condiciones, relatividades, relaciones e interacciones, generándose o posibilitándose las primeras operaciones que irán determinando las distintas funciones, constantes, ecuaciones, hasta todas sus posibles interrelaciones.



En un sistema matemático libre, igual que en la existencia, la libertad como soporte de la existencia, carece de número, es el "no número". Ella es el papel o estructura que los genera y soporta. En él, la posibilidad y la no posibilidad de la existencia, vistas conjuntamente, serían el cero, si bien, como he comentado más arriba, en realidad, serían dos los ceros posibles y necesarios para ello, el "cero sí" y el "cero no", de cuya interacción surgiría la unidad, las unidades, que, de forma conjunta incorporarían ambas posibilidades de su existencia.

Los números primos, solo divisibles por uno o por si mismos, son, por ello, derivados directos de las posibilidades de su existencia, de la combinación de estos dos ceros o posibilidades, es decir, son fruto de la interacción entre los mismos entes que dan lugar a la unidad o la propia unidad, y, como tales, expresan la enorme cantidad y "calidad" de libertad, de energía, en ellos contenida, así como una muy importante integridad estructural.

Su origen, condición, secuencia de aparición y número, está determinado por la libertad más pura o de mayor nivel


Estos dos ceros serían el origen de la relatividad, y son la expresión del paso de la objetividad a la subjetividad, de la igualdad a la diferencia, del orden al desorden.

Dos ceros, el "cero si" y el "cero no",  son la única forma de acoplar, reproducir o trasladar la paradoja de la vida a las matemáticas, el único camino para poder abordar los números imaginarios y otros muchos, algunos aun por "descubrir".


Todo esta gobernado o determinado por la libertad, ésta es la única obligación oley que se debe siempre cumplir para suceder y existir, y, es la existencia de este determinismo paradójico, de esta obligación de la libertad que lleva a la de la existencia, la que transforma la relatividad en relativa, y nos advierte de una objetividad "transdimensional", de una verdad siempre verdadera, de la libertad.


La libertad la certidumbre, es anterior y determina la incertidumbre, que también es hija de la libertad, de la transparencia, de la única existencia segura y constante.

En ella solo hay libertad, no hay leyes ni nada, el tiempo, espacio,... aun no existen, por lo que todo es posible, y, por esto, en ella, se genera y comienza la existencia.


Desde su esencia, condición y expresión, desde la libertad y la interfase, mediante su conocimiento, se determina la realidad, la verdad o la objetividad de la existencia.

Solo la visión o entendimiento obtenido desde, o, a través de ella, adquiere la objetividad que deriva del conocimiento o entendimiento de las partes implicadas, de las partes que interaccionan, y la propia interacción, de la totalidad, que es distinta a la misma visión obtenida o entendida desde una de las entidades o partes, alejadas de la interacción, la libertad y la objetividad.

La libertad original o más profunda define y determina que las entidades sean y no sean a la vez, llenas de libertad el ser y no ser de forma conjunta y acoplada se encuentra expresado en todo. Así es el tiempo/espacio y la posibilidad de interaccionar con él y a través de él nos permite el recuerdo, la memoria y el aprendizaje, pues es a través de esta libertad del tiempo o del tiempo/espacio, por donde recuperamos los sucesos, imágenes, ideas, interacciones, que significan y evocan los recuerdos.


Es la libertad la que va determinando el camino o evolución, y, también la comprensión y el entendimiento de éstas.

Sin libertad no hay verdad ni ciencia, de igual modo que sin verdad no hay libertad.


A medida que profundizamos en las entidades funciones o fenómenos y nos acercamos a la libertad original, a su esencia y condición, el grado de libertad va aumentando y, con ello, el comportamiento se transforma, aumentando las posibilidades de interacción, de conexión o acoplamiento entre distintas entidades, facilitandose el cambio y nuestra forma de apreciarlo, entenderlo y predecirlo.

Al acercarnos más a la libertad para estudiar lo más pequeño, el comportamiento primario de los entes propios o posibles de dicho nivel está menos interferido y es más entendible que cuando este mismo ente se quiere estudiar desde otro nivel más alejado de la libertad y por lo tanto mas interferido. 


Por ejemplo; la gran libertad que implica la dimensión cuántica y sus características "in situ", es el motivo de su imprevisibilidad desde nuestro punto de vista o entendimiento con las normas e interferencias de un universo con menor o distinto grado de libertad como es el "mecánico clásico". Por ello, a medida que profundicemos en su conocimiento, aumentando nuestra libertad y su transparencia, disminuirá la imprevisibilidad de su comportamiento o influencia a nuestro nivel y aumentará también nuestro entendimiento de la libertad misma.

La libertad máxima o muy alta, no solo se encuentra en la libertad original, si no que, gracias a la posibilidad de acoplamiento entre las diferentes entidades formadoras y sus interfases, ésta también puede emerger, encontrarse o concentrarse en otras interfases en diferentes entidades de características y condición especiales, "primas", que pueden ser el origen de "nuevos universos". La libertad de las entidades formadoras es la única libre de interferncias.


Un ejemplo de ello, es la transparencia de estructuras como la que encontramos en la membrana celular, la interfase de la vida, que es la entidad que posibilita y gestiona la existencia de la mayor parte de seres vivos, y cuyas características, expresiones y manifestaciones, nos muestran la magnitud, amplitud, eficacia y polivalencia de sus posibilidades creativas, que no son más que un fiel reflejo de la gran cantidad de libertad, de energía, de la enorme cantidad de transparencia que la esencia y condición de esta estructura de origen biológico posee.

En la membrana celular, o, en reproduciones de ésta como en el liposoma, existe también un lugar, una interfase, con una gran cantidad de transparencia, de energía y libertad. Un lugar donde muchas situaciones fenómenos o entidades como la vida misma pueden tener lugar.


La energía oscura del universo también es libertad, ella genera soporta y mantiene todo el universo. En ella la libertad son cercanas a la máxima, y, por ello, todo puede suceder. Es libertad cósmica concentrada, fuente de creación, lugar de interacción, y también interfase hacia otros universos, entes o fenómenos. La libertad original no puede ser interferida, solo es así cuando es compartida.


Los modelos o pautas matemáticas o físicas de creación y evolución son análogas e interdisciplinarias y, por ello, trasladables a la biología, a la terapéutica y todas las disciplinas.

En los siguientes capítulos intentaré aproximaros a la transparencia biológica, a sus interfases, a sus expresiones y posibilidades, a su verdad, a sus posibilidades "casi mágicas". 



Pedro González Enseñat


Puerto de Andratx.


Para seguir profundizando en la explicación, ver; El modelo biológico.






Principios de la naturaleza.

El fractal infinito


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 Pedro González Enseñat

 Puerto de Andratx


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